ciudades inteligentes

La definición de este concepto se relaciona no solo con la tecnología que tienen a su disposición los habitantes, sino también en lo bien pensada que está la misma en relación a la sustentabilidad, movilización, medioambiente, etc.

¿Qué es una ciudad inteligente?

Este tipo de urbe tiene como centro la sostenibilidad, la cual hace referencia a la capacidad de adaptarse y responder adecuadamente a las necesidades tanto económicas como a los aspectos operativos, sociales y ambientales, que puedan presentar todos los que ahí conviven (empresas, instituciones, y personas).

¿Cuáles son las ciudades inteligentes?

Según el Índice IESE Cities in Motion (ICIM) del Business School de la Universidad de Navarra (España), la realidad de las ciudades en función de la sostenibilidad y la calidad de vida de sus habitantes, se puede ponderar en diferentes dimensiones: gobernanza, planificación urbana, gestión pública, tecnología,  medioambiente, proyección internacional, cohesión social, capital humano, movilidad y transporte, y economía y con eso generar un ranking que establece cuál es la más y la menos inteligente.

En el caso de la medición de 2018, Nueva York nuevamente ocupa el primer lugar (igual que 2017) y la última fue Atenas, Grecia con el número 122.

Top Cities in Motion 2018:

Nueva York, Estados Unidos
Londres-Reino Unido
París-Francia
Tokio-Japón
Reikiavik-Islandia
Singapur-Singapur
Seúl-Corea del Sur
Toronto-Canadá R
Hong Kong-China
Ámsterdam-Países Bajos
Berlín-Alemania R
Melbourne-Australia
Copenhague-Dinamarca
Chicago-Estados Unidos
Sídney-Australia

¿Chile podría tener una ciudad inteligente?

En nuestro país, la capital tiene un plan para volverse una ciudad inteligente. Por ahora los avances van en la línea de los centros de control medioambiental, los de seguridad y también de movilidad, que son pilares fundamentales. Se busca que en el corto plazo estos trabajen de una manera integrada y coordinada.

La segunda etapa pretende que Santiago tenga más conciencia medioambiental y que ésta se aplique en todo: en el comercio, en lo ciudadano y por supuesto, en los diferentes sistemas y formas de transporte. Aquí los buses eléctricos juegan un rol fundamental, los que ayudarán a descontaminar y a la vez esto generaría empleo y capital humano, ya que requiere incorporar técnicos y conductores con más conocimientos.

También entrarían al mercado con más fuerza los autos inteligentes, que permitirán, por ejemplo, saber cuánto tiempo alguien estuvo en un supermercado, en el cine, en un restaurante y hasta cuánta gente se subió al vehículo llegando a identificar a cada una de las personas que componen a una familia y sus estilos de vida. Y si la tecnología sigue su camino muy pronto tendrá tanta información o “hub de experiencias” que permita dar órdenes de voz, responder WhatsApp, dictar las compras en alguna empresa de compra y despacho y hasta prender las luces de la casa, el riego automático, etc.

 

Fuente: Diario Financiero

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